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DIMENSIONES

El país ha perdido a un grande. Grande como profesional, quizá el mejor geólogo egresado de la UNI. Grande como analista, fue referente para los emprendimientos mineros del sector privado y público.

Pero Alberto Benavides de la Quintana (ABQ) poseía otras dimensiones desarrolladas con la discreción propia de su espíritu generoso. Me refiero, entre ellas, a su militancia sin desmayo por mejorar la calidad de los estudios universitarios de los peruanos.

En efecto, ABQ siempre estuvo presto a brindar sus capacidades cuando fue requerido por universidades peruanas. Es el caso de la UNI, su alma máter, que en 1997 lo convocó para constituir un patronato. ABQ no solo aceptó participar en su formación sino que lo lideró. 

Gracias a él se integraron a esta tarea importantes empresarios comoPedro Brescia, Andrés Marsano, Guido del Castillo. El patronato se fundó en diciembre de 1997 y ABQ asumió la presidencia, ejerciéndola puntillosamente hasta su fallecimiento el 12 de febrero del presente año. 

Para valorar la decisión de ABQ de liderar el Patronato de la UNI, es necesario contextualizarla. Las universidades públicas en la década de 1990, por culpa de Sendero Luminoso, vieron su imagen y condiciones educativas sumamente desgastadas. La UNI fue una de las víctimas. Sufrió por acciones terroristas reivindicadas por Sendero, como los asesinatos del ingeniero Abelardo Ludeña y de dos soldados que custodiaban sus puertas; la voladura de laboratorios encargados de desarrollar la ingeniería adecuada para mitigar desastres; y la interrupción de actividades académicas por turbas senderistas para amedrentar a estudiantes, profesores, empleados y autoridades.

Estas acciones imprimieron una imagen negativa de la UNI, ya que no se discriminaba víctima de victimario, de tal suerte que en ese entonces pertenecer a la UNI llevaba una carga de sospecha de pertenencia al lado incorrecto y criminal de las épocas de terror que vivíamos.

Cuando ABQ fue convocado por la UNI, no se impresionó por lo aparente. Tenía juicios propios. Sus convicciones lo llevaron a apoyarla, sin importarle la falsa imagen que a ella le endilgaban. 

Con su dirección, el patronato estableció su misión: apoyar a la UNI para que mejore su calidad académica. Esa mirada era radicalmente distinta al mensaje terrorista de festejar la muerte, la mediocridad, la parálisis y la ignorancia en la universidad.

El patronato, con esta guía, otorgó becas de posgrado a egresados de la UNI en las mejores universidades del mundo, construyó infraestructura como el Instituto de Matemáticas y Ciencias Afines de la UNI, premió el alto rendimiento académico de los estudiantes, financió viajes de estudio, congresos académicos e investigaciones.

Un mes antes de su muerte, le enviamos a ABQ la foto de un egresado. El joven, vestido para el frío, posa frente a un edificio deHarvard donde investiga Biología de Sistemas. Cuán contento se debe haber sentido ABQ al ver esta imagen. Posiblemente, se vio a sí mismo, cuando siendo un joven egresado de la UNI recibía en esa misma universidad lecciones de geología gracias a una beca que ganó por su talento y que, ahora, 70 años después, se recreaba en ese joven, comprobando, una vez más, que dar el bien era una de las dimensiones, entre las múltiples que lo caracterizaban, que más alegría y satisfacciones le dio en la vida.

Visto 32203 veces Modificado por última vez en Martes, 23 Septiembre 2014 08:06
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